Publicado: Jue Jul 17, 2008 2:22 amAsunto: TIEMPO DE VIVIR
TIEMPO DE VIVIR
Vivir, es vibrar cada instante, ante la emoción de percibir la maravilla de la creación que nos rodea.
Vivir, es entender que cada minuto que transcurre no volverá, es atraparlo intensamente, porque forma parte del tiempo que sabemos que ha quedado en el ayer.
Vivir, es saber dar lo mejor de nosotros, es vibrar en la bondad y llevar a su máxima expresión nuestra capacidad de ser.
Vivir, es gozar los momentos bellos y desafiarse a sí mismo ante las adversidades.
Vivir, es aprender más cada día, es evolucionar y cambiar para hacer de nosotros un ser mejor que ayer, un ser que justifica su existir.
Vivir, es amar intensamente a través de una caricia, es escuchar en silencio la palabra del ser amado, es perdonar sin réplica una ofensa, es aspirar la presencia del otro, es besar con pasión a quien nos ama.
Vivir, es contemplar apaciblemente la alegría de un niño, escuchar al adolescente aceptando sus inquietudes sin protestar, acompañar con gratitud la ancianidad en su soledad.
Vivir, es comprender al amigo ante la adversidad y aunque se tenga mil argumentos para contradecirlo o justificarlo, finalmente sólo escucharlo, es tener la capacidad de regocijarme ante sus triunfos y su realización.
Vivir, es sentir que nuestro existir no fue en vano y en la medida en que nos atrevamos a dar lo mejor de nosotros en cada momento, logremos manifestar la grandeza de nuestra alma para amar.
Vivir, es permanecer en paz ante la presencia de Dios, contemplando en silencio la inmensidad de su Ser.
Vivir, es vibrar y sentir, es amar y gozar, es observar y superar, es dar y aceptar, es ser y permanecer, es comprender que nuestro tiempo es lo único que poseemos para realizar plenamente nuestro ser.
No soy yo, sino el Cristo en mí quien hace la obra.
Compartimos un llamado sagrado: elevar nuestra conciencia y la del mundo por medio de la oración. Con este propósito divino, nos preparamos para un momento de meditación. Sentimos un avivamiento espiritual ahora a medida que dejamos ir cualquier pesadez, tensión o preocupación. Al respirar hasta la profundidad de nuestra alma, sentimos la presencia moradora de Dios como vida, energía, entusiasmo y poder.
Nos centramos en el amor de Dios y abrimos nuestros corazones a la paz. "¡Paz, aquiétate!"
Permitimos que estas palabras hagan eco en las mentes y los corazones al dirigir nuestra atención a nuestro interior. Permitamos que esta paz interna reine en nosotros ahora. Al hacerlo, los pensamientos que nos distraen cesan y las emociones inquietantes se disipan. Nuestras mentes y nuestros corazones están tan tranquilos como una superficie de agua cristalina que se extiende bajo un cielo sin nubes. Consolados y seguros, nos damos cuenta de que no existe tormenta que pueda perturbarnos cuando tenemos nuestra atención centrada en el amor de Dios. Apoyados plenamente por el amor de Dios, entramos en el silencio de la oración llena de paz…
Con el espíritu de Dios como nuestra guía, tomamos decisiones valiosas para nuestras vidas.
En estos momentos abrimos nuestro corazón a la dirección divina. Con fe firme y corazones receptivos, nos alineamos con la sabiduría perfecta y tenemos acceso al fluir de ideas divinas. El espíritu de Dios es nuestra guía siempre presente, inspirándonos a la acción correcta. Éste es el momento de descansar en confianza silenciosa, sabiendo que la creatividad y el buen juicio son nuestros. Las respuestas que deseamos surgirán en el lugar correcto, en el momento correcto y de la manera correcta. Reclamamos estas verdades al descansar una vez más en oración…
La energía divina fluye por todos nuestros cuerpos. Disfrutamos de plenitud y bienestar.
Nuestros cuerpos están hechos a la imagen y semejanza de Dios, perfectos en todo sentido. Si hemos tenido otras percepciones, las dejamos ir ahora. Al afirmar salud para nosotros en este momento de oración, nos damos cuenta de nuestro pleno potencial como expresiones hermosas de vida y energía divinas. Alabamos nuestros cuerpos por los vehículos increíbles que son. En verdad, personificamos la salud. Enfoquemos nuestra atención ahora en la energía divina que habita en cada célula, moviéndose a través de cada vaso sanguíneo y fortaleciendo cada tejido. Damos gracias por las funciones milagrosas que nuestros cuerpos llevan a cabo diariamente y afirmamos salud al regresar a la quietud sagrada…
Vivimos en la luz de la abundancia. Abrazamos el bien que Dios provee.
Ahora enfocamos nuestra atención en la luz de la abundancia que siempre resplandece —aún cuando una nube oscurezca nuestra vista. Recibimos con alegría el bien en nuestras vidas y en nosotros mismos y damos gracias por nuestras muchas bendiciones. Con una actitud de gratitud, nos vinculamos plenamente a Dios, nuestra fuente de prosperidad, y somos elevados a una nueva perspectiva. Visualizamos el bien que deseamos y confiamos en que nuevas avenidas de prosperidad se abren ante nosotros. En la seguridad de abundancia continua, descansamos en el silencio fervoroso…
Oración tras oración, afirmamos paz y comprensión para el mundo.
Durante este tiempo de oración unida, permitimos que la presencia divina moradora sea una expresión de paz y comprensión. Todos somos creaciones de Dios y a medida que mantenemos una visión de paz para nuestra familia mundial, creamos un ambiente de armonía y buena voluntad. Vemos a las personas de todas las naciones bendecidas por el amor divino al afirmar paz duradera entre nuestra familia humana. En esta fe, regresamos al silencio y visualizamos un mundo de paz…
La comprensión que hemos recibido en meditación permanecerá en nuestros corazones aun después de concluir nuestro tiempo de oración. Damos gracias por estos dones espirituales valiosos que continuarán fortaleciéndonos según proseguimos con las actividades cotidianas. Sutilmente, regresamos nuestra atención a este momento y este lugar y bendecimos en silencio a todos los que han participado con nosotros en este tiempo de oración.
Concluyamos ahora al afirmar la
"Oración de protección":
La luz de Dios nos rodea;
el amor de Dios nos envuelve;
el poder de Dios nos protege;
la presencia de Dios vela por nosotros.
¡Dondequiera que estamos, está Dios!
Registrado: 11 Abr 2007 Mensajes: 480 Ubicación: Mi corazon en Chiquinquirâ...mis amores en Bogota...y mi existencia en cualquier lugar del mundo
Publicado: Dom Jul 20, 2008 1:58 amAsunto:
Gracias Lilianaenc y felicidades ya tu rango se creó, tienes tu sub foro dentro de el de Espiritualidad
Nuevamente gracias por tus aportes y tu interés en este humilde espacio para los que vivimos y/o acompañamos a los pacientes con Fibromialgia y enfermedades afines
Un besitos cariñoso para ti _________________ ......Hasta pronto!!!!! Je Je Je Je
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